¿Quién soy?
Hola, a estas alturas seguramente ya sabes que me llamo India (lo que quizá no sabes es que no siempre me llamé así).
También probablemente sabes que ofrezco acompañamientos neuroafirmativos (pero quizá no sabes que durante años trabajé como psicóloga sanitaria especialista en apego y trauma, empleando EMDR, o por qué dejé de hacerlo).
Quizá también sepas que soy creadora (pero, también quizá, no sepas que no me considero artista, ni el motivo).
Si no te interesa, no hace falta que sigas leyendo, porque a continuación lo explico. Pero si tienes curiosidad o quieres saber más:
Hasta mis 40 años, yo tenía otro nombre, pero ese nombre estaba tan identificado con mi máscara neurodivergente que, digamos, se había convertido en ella. A día de hoy, cuando lo escucho todavía me dan escalofríos. De todas formas lo de elegir tu nombre tampoco me parece una cosa tan escandalosa como por lo visto les pareció a algunas personas de mi entorno (siempre proyectamos nuestros propios miedetes), creo que debería normalizarse más. De hecho hay sociedades en las que esto es de lo más habitual, o se da como rito de paso. El caso es que mi cambio de nombre tiene mucho que ver con aquello de lo que voy a hablar hoy: mi ruta laboral, y mi dificultad para abrazarme tal y como soy (también) en este área.
Estudié psicología aunque lo que realmente siempre había querido estudiar fue Bellas Artes. Durante un tiempo esto me pesó, pero ahora estoy de lo más feliz de que la cosa fuera así (he oído muchas historias terribles sobre cómo la manera de impartir algunas asignaturas en Bellas Artes ha cercenado mentes creativas traumatizándolas). Para mí, crear es mi forma esencial de comunicarme. Pero me estoy desviando (o quizá no tanto):
Estudié psicología, y me sentí decepcionada porque no encontré las respuestas que buscaba. Aprendí alguna cosa y tal pero ñeeeee. (No es algo personal, me pasa con el sistema educativo y académico en general, no te lo tomes a la tremenda, Universidad, no acoges a todes por igual, y lo sabes). Lo que sí me fascinó fue una asignatura de antropología que tuve en primero y un taller de psicología humanista al que me apunté por mi cuenta y riesgo (en mi facultad, lo cognitivo conductual era lo único que se enseñaba, y a mí, personalmente, me horrorizaba bastante, aunque todavía no sabía nombrar exactamente por qué, tanto había aprendido a dudar de mí misma). Cuando me licencié, hice un máster de necesidades y derechos de la infancia y la adolescencia (ilusa de mí, quería trabajar en una ONG y salvar a les niñes del mundo)… en fin. Spoiler: no pasó. Entonces me apasioné con el tema del apego y el trauma, descubrí el EMDR, hice los cursos, y me di cuenta de que podía ayudar a muchas personas a entenderse mejor y a quererse más con estas herramientas (amén de librarlas del muchos sufrimientos innecesarios), así que estuve trabajando unos buenos años desde ahí, fascinada por todas las implicaciones que esto tenía en todas las áreas de nuestras vidas (mi mente, que si no le das complejidad, profundidad y detalle…qué te voy a contar).
El caso es que yo no sabía que soy neurodivergente. Ni si quiera sabía que existía un concepto tan maravilloso como la neurodiversidad (y eso que ya estaba licenciada y trabajando: menos mal que mi enfoque nunca ha sido patologizante…).
Aparte de mi formación reglada, afortunadamente soy innegociablemente autodidacta: necesito dejar que mis intereses me guíen, y por lo general les saco muchos peros tanto a los temarios como a la estructura como a los contenidos de cualquier formación que termina con un título (que demasiadas veces es pagando, y que demasiadas veces es enseñando cositas sesgadas y de manera poco integral). Además, tengo la capacidad: como me empiece a interesar por un tema no paro hasta que lo “comprenda” por completo. Entonces ya me quedo en paz y paso al siguiente. (Recuerdo una vez que estaba con un interés nuevo y al ir a recoger el lote de libros que había encargado a la librería en la que compraba en ese momento, el librero me preguntó que si estaba haciendo algún máster sobre el tema XD).
Paralelamente a mi carrera laboral “oficial” (la que me daba un dinero suficiente como para poder considerarla así en este mundo capitalista), siempre he estado creando. Como dije antes: mi lenguaje esencial es la creación: durante años escribí poesía, y luego reconecté con el dibujo (yo lo llamo dibuntar o pintujar, por aquello de salirnos de “las cajas”). También he desarrollado historias visuales (que no cómic). Y textiles. Y esculturitas…Ahí daba rienda suelta a mis características neurodivergentes: el hiperfoco, el detalle, la profundización, los intereses profundos, respetar mis ritmos, ciclos y corrientes… era feliz.
El tema es que estaba disociada: en mi faceta laboral “oficial” yo era cada vez menos yo, y en la creativa, cada vez más. ¿Qué estaba pasando?. En ese punto descubrí que soy neurodivergente. Para entonces ya sólo pasaba consulta online, y estaba más tiempo creando del que trabajaba como psicóloga. Aún así, siempre había algo que no terminaba de encajar. Descubrir que soy autista y altas capacidades fue “LA” revolución: como un tsunami en todas las áreas de mi vida. Y por supuesto, también en la laboral.
Entendí, por fin, que no es que yo no supiera cómo ser profesional y feliz al mismo tiempo en el área “oficial”, sino más bien que tenía las cosas demasiado claras como para meterme en unas premisas demasiado pequeñas. También entendí que no tenía por qué expresarme sólo a través de la creación, podía introducir mi propio idioma en mi día a día, y en mi trabajo “oficial”: transformar, explicar, crear términos. Me di cuenta de que estoy completamente en contra del modelo médico, también de que por mi altísima sensibilidad, trabajar sólo trauma me estaba enfermando (MUY literalmente), y de que yo no creía en ofrecer “terapia” porque la gente no necesita que la “curen” o que la “arreglen” o que la enseñen a sobrevivir en un sistema que no respeta sus derechos, necesita una sociedad justa y condiciones de vida dignas, y reconectar con sus propias necesidades, que son su brújula. Necesita poder ser quien es y sentirse parte de algo. Necesita acceder a su propia interpretación de sentido y dirección. Así que desde ahí comencé a re- construir. (Después de una “baja” forzosa de meses -lo pongo entre comillas porque fue autofinanciada, del combo económicolaboral y neurodivergencia ya hablamos otro día-, por lo del tsunami del diagnóstico etc).
Como ya bien sabrás si eres neurodivergente, hay un vacío neuroafirmativo transversal inconmensurable, vergonzoso que atraviesa toda la “atención” estructural que recibimos a lo largo de nuestra vida las personas neurodivergentes: en las familias, en los colegios, institutos, universidades, trabajos, por supuestísimo en la atención sanitaria, en cómo se plantea el ocio y las relaciones…hasta en cómo se come y se bebe o en la forma de vestir. En fin. En absolutamente TODO.
Por eso he creado unos acompañamientos neuroafirmativos especializados y personalizados, tanto individuales como familiares como grupales, como un espacio seguro en el que poder parar, observar y respetar. Y desde ahí re-construir. Muchas personas neurodivergentes no sabemos realmente cómo funcionamos (yo todavía me sorprendo tratando de domesticar a mi hiperfoco, o azotándome con la culpa cuando estoy sobrecargada sensorialmente… es un proceso largo, fueron muchos años de aprendizaje de autonegarnos -en el mejor de los casos- , así que lo natural es sentirse perdide, y necesitar paciencia, tiempo y un lugar amable donde poder re-conocernos y valorarnos.
Creo que se requiere mucha más investigación desde un enfoque neuroafirmativo que incluya a las propias personas neurodivergentes, pero yo no soy científica, no me toca eso. Creo que se requiere un cambio de funcionamiento global, porque, de hecho ya es insostenible: necesitamos políticas que nos contemplen a todes, leyes que nos cuiden a todes, y una sociedad que permita desarrollar vidas dignas y plenas independientemente de tus privilegios (y no me refiero sólo a las vidas humanas); pero yo no soy legisladora, ni política, ni ministra, así que tampoco me toca a mí eso. Y creo que se requiere una reorganización neuroafirmativa y profundamente respetuosa en todas las áreas de nuestras vidas. Creo que la neurodiversidad es la gran ausente en todas las salas, o más bien, la gran ignorada, porque estar, está: y en eso sí puedo aportar. Desde mi experiencia y desde mis conocimientos: Hablando sobre ello, con las herramientas de las que dispongo, y acompañando a personas que quieran saber más sobre su forma de funcionar y sus necesidades, para tener la posibilidad de poner en marcha una vida alineada con ellas, y no en su contra.
Si quieres saber más, o saber si te encaja o si puede ser para ti, puedes escribirme a indiagarciam@gmail.com, estaré encantada de atenderte.



India, gracias por compartir tu proceso así. Siempre que te leo, te siento espejo. Es una de esas cosa que llegan con el diagnóstico, poder sentirte identificada con otras personas neurodivergentes a un nivel que antes te resultaba ajeno. Al menos así ha sido en mi caso. Te leo y solo pienso: esto podría haberlo escrito yo. Y es grande eso.
Qué valiente y necesaria la honestidad con la que India comenta su proceso de re-conocimiento. Esa sensación de estar disociada entre la faceta laboral oficial y la creativa es algo que muchas personas viven sin saber que lo que falta es precisamente un marco que respete su propia naturaleza.
Me ha llamado mucho la atención cómo mencionas que trabajar solo con el trauma te estaba enfermando. Es una señal clarísima de que tu motor biológico te estaba pidiendo a gritos un cambio para proteger tu soberanía biológica. A veces nos empeñamos en encajar en estructuras pequeñas que terminan por drenar nuestro Vigor y nuestra salud.
En Salud Leona hablamos mucho sobre esa necesidad de dejar de ser sujetos pasivos y recuperar la independencia de salud y la autonomía de movilidad y psicológica futura. Lo que tú llamas acompañamiento neuroafirmativo es en el fondo una forma de devolverle a la persona el mando sobre su propia vida y sus necesidades reales.
Para profundizar en esa idea de cómo el entorno y nuestras decisiones moldean nuestra biología te recomiendo este artículo
El porcentaje que sí depende de ti: https://saludleona.substack.com/p/el-porcentaje-que-si-depende-de-ti?r=go5vc
Te animo a suscribirte para que sigas conectando con una comunidad que busca precisamente eso: vivir con autonomía y sin que las distorsiones externas nos marquen el camino.
Si alguna vez decides explicar más sobre ese combo económico-laboral y neurodivergencia desde tu forma de ver las cosas nos encantaría que nos enviaras el texto para leerlo.
Un abrazo de león. 🦁✨